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  Fundació Romea per a les Arts Escèniques

ROMEA PLUS 2003-04

Conferència: Tragèdia i somni en el teatre nord-americà.

Per Isaac Chocrón

 

Carles Canut: Hablar de Isaac, salvando la edad, es como hablar de mi padre y hablar de Venezuela es como hablar de mi país porque Venezuela es mi país y hacía muchos años salvo con amigos venezolanos que están aquí, que había perdido el contacto. Estoy emocionado, acabo de reencontrarme con Isaac hace apenas media hora y tengo aquí cantidad de cosas que decir de él, pero yo recuerdo que Isaac decía siempre que cuando alguien le pedía la tarjeta de presentación él contestaba: …”yo no llevo ni tarjeta, ni currículum porque a una cierta edad si usted no me conoce a mí pues, mala suerte para Ud. y mala suerte para mí.

Rápidamente para quienes no le conozcan quisiera decirles que lo primero que llama la atención del dramaturgo Isaac Chocrón, es la calidad estilística con la que estructura todos sus dramas, el lenguaje de Chocrón está laboriosamente trabajado y busca siempre un ritmo que comunique con la mayor precisión la idea que quiere dar a entender. Chocrón siempre nos habla de la problemática que rodea al hombre occidental para quien los valores trascendentales han perdido toda su significación profunda y donde la alienación por tantas riquezas y comodidades pueden destruirlo. En su obra Chocrón ha tomado mucha cautela al no identificar esta problemática con su propio país para que así adquiriesen, a la manera Brechtiana, un valor universal aplicable a cualquier estado capitalista donde el dinero presume resolver los problemas más trascendentales del ser humano.

Hace un momento con Isaac y con Calixto estábamos hablando de una de sus grandes obras “Asia y el lejano oriente”, es de 1967 y habla de la venta de un país a una potencia extranjera, algo que sigue sucediendo actualmente para desgracia de todos nosotros. Decía que Chocrón puede considerarse el más sofisticado de los dramaturgos de su generación, su obra describe una bella y amplia parábola donde en cada pieza está en gestación la siguiente. La producción literaria de Chocrón está centrada en el género teatral. Hago un inciso y es que Chocrón pertenece a la generación de los llamados dramaturgos venezolanos de los 60’ conformada por Gilberto Pinto, Manuel Trujillo, Román Chalbaud, José Ignacio Cabrujas, Ricardo Acosta y a los que se incorporaron más tarde Levi Rossell, Gilberto Agüero, Wolfand Gil, Rodolfo Santana, Rafael Alvarado y José Gabriel Núñez. Un rasgo característico de esta generación es que a diferencia de las generaciones predecesoras, ellos son hombres de teatro a tiempo completo, el teatro era para ellos su expresión esencial, su pasión y en muchos casos su medio de vida. Junto con Chalbaud y Cabrujas fundó el grupo teatral Nuevo Grupo de Caracas, con sede en el Teatro Alberto de Paz y Mateo. Quiero significar que Chocrón era la cabeza del mundo intelectual venezolano, digo era cuando yo llegué a Venezuela y lo sigue siendo, de manera que espero, estoy seguro, que van uds. a disfrutar de una gran noche porque si alguien tiene autoridad para hablar de teatro es Isaac Chocrón . Antes de irme, quiero leerles un trozo de su obra “La máxima felicidad” y que en boca de José Ignacio Cabrunas decía así el personaje de Pablo: mientras el fin de nuestras vidas resulta ser un lejano fin, no hay ni angustia, ni la lógica resignación que será consecuencia de esta angustia. Pero cuando comienza a morir gente que hemos conocido y más aún amigos, la muerte se nos planta en una esquina e irónicamente nos impulsa a querer vivir mejor; a partir de entonces, el tiempo se nos presenta limitado y queremos aprovecharlo al máximo… aprovechemos pues el tiempo y escuchemos a Isaac, gracias.

Isaac Chocrón: Estoy muy emocionado por las palabras de Carlos mi amigo de toda la vida y que sea él quien me haya presentado en este hermoso teatro y que la Fundación Romea haya tenido la gentileza de invitarme para hablar no sobre mí, ni sobre mi teatro, sino sobre teatro norteamericano. De modo que ahora uds. pueden estar seguros que yo soy la réplica de Dr. Jeckyl y Mr. Hyde porque todo lo que dijo Carlos no tiene nada que ver con lo que yo voy a decir, afortunadamente para mí.

Me pidieron que hablara de Teatro Norteamericano porque yo lo he enseñado mucho en la Escuela de Artes de la Universidad Central de Venezuela y porque voy a diversas universidades norteamericanas a hablar sobre este tema. Lo primero que quiero decir es que la virtud o que la máxima cualidad del teatro norteamericano es que refleja totalmente la historia de ese país y la historia de ese país está basada en dos conceptos: un sueño y una tragedia. Hace 24 años escribí un libro que se llama “Sueño y tragedia en el teatro norteamericano” y sobre eso quisiera hablarles esta noche.

El sueño es producto del inicio histórico de ese país. Cuando en 1607 llega el barco Mayflower a las costas de Massachussets, con unos pasajeros británicos muy especiales, los pilgrins (peregrinos), calvinistas y que en total desacuerdo con los excesos que cometía Enrique VIII. Los calvinistas, que eran una secta muy rígida, decidieron tomar el barco porque ya habían oído hablar de un nuevo mundo y así llegaron a las costas de Massachussets. Es importante destacar cuatro características fundamentales de este contingente, primero: que todos hablaban inglés, es decir: un solo idioma, segundo: que a su manera aunque fanáticos religiosos, creían muchísimo en la igualdad de todos los seres y en que con el trabajo cualquier persona podía llegar a ser lo que quisiera ser, es decir no había clases aristocráticas como había en Inglaterra y por tanto ellos creían en eso que se llama democracia, que hoy en día sigue siendo un término generalizado y vigente en todo el mundo civilizado. Tenían una teoría que se llamaba: “El destino manifiesto” que consistía en que cada uno de los hombres tenía un destino prometido y que lo único que uno tenía que hacer era trabajar duro y ser correcto, tener ética y de esta manera uno llegaba a ese destino manifiesto. La mitad de los peregrinos que llegaron murieron en el primer invierno pero siguieron llegando barcos con otros calvinistas que fueron colonizando diferentes regiones. Como pueden darse cuenta este tipo de colonización fue muy diferente a la conquista española, francesa o portuguesa en el resto de nuestro continente americano. Lo que ellos no se imaginaron nunca fue una cuarta circunstancia y es y que se dieron cuenta que no era un país sino un continente y en 1800 con la construcción de la líneas férreas y los trenes si ya conocían el Atlántico ahora podrían conocer el Pacífico. Eso les dio la seguridad de pensar que al que no le fuese bien en Massachussets podría ir tierra adentro y en cualquier otra parte podría establecerse y cumplir con el destino manifiesto. Estas cuatro características son las que producen el sueño, que se basa en la idea de que todos podemos llegar a ser lo que queramos.

En 1865 el norte de Estados Unidos era muy industrial y poderoso, producía tanto que no tenía a quien vendérselo y el sur del país era agrícola pero sus cosechas no eran exportadas tanto como querían. En el año 29 y producto de esa abundancia que les acabo de hablar, se produce el derrumbe económico, “la gran depresión” que va del 29 al 39. El final de la depresión coincide con el comienzo de la II Guerra Mundial en la que, afortunadamente, Estados Unidos se colocó del lado de los aliados y a consecuencia de ello en el año 45 salió muy fortalecida.

Pero ya en 1920 aparece un dramaturgo quien comieza lo que se denomina el primer ciclo de dramaturgos norteamericanos es Eugene O’Neill con su obra “Más allá del horizonte”, esa obra representa el esquema mediante el cual la dramaturgia norteamericana podrá mostrar el sueño y la tragedia. En la obra “Más allá del horizonte” vemos a dos hermanos, un hermano artista y poeta que quiere irse en un barco mercante para conocer el mundo y tener experiencias mientras que el otro hermano lo que quiere es ser granjero; por problemas que se suceden en el desarrollo de la obra el hermano artista es el que se queda con la granja y el granjero es el que se va en el barco mercante. Por eso lo que parecía un sueño resulta una tragedia. Esta característica la volvemos a encontrar en la obra póstuma de O’Neill, titulada “El largo viaje de un día hacia la noche”.

Otra característica de esta nueva sociedad es la movilidad, de la que ya hemos hablado, basada en que un continente que no terminaba nunca. Fíjense que la primera obra de O’Neill se llama “Más allá del horizonte” y que el título ya implica una movilidad y “El viaje de un largo día hacia la noche” es la obra autobiográfica de O’Niell en la que el viaje-la movilidad es el sueño y hacia la noche representa la tragedia. Anteriormente, había habido teatro pero era el que realizaban compañías irlandesas o inglesas que montaban clásicos pero “Más allá del horizonte” es la obra que marca el comienzo del teatro norteamericano. Contemporáneo con O’Neill aparece otro dramaturgo llamado Clifford Odets que en el 35 y en plena depresión, estrena una obra que se llama “Despierta y canta”; es la historia de una familia y lo mal que le va durante la depresión. En 1938 se estrena una obra de Thorton Wilder llamada “Nuestro pueblo” que seguramente uds. han visto aquí porque está considerada por el famoso libro Guinness como la obra que más se ha representado en el mundo entero. “Nuestro pueblo” es la glorificación del sueño americano, representa un pueblito y los que viven él pero solamente un personaje, que muere, es quien se da cuenta que ese pueblito ya no existe y que en su lugar está la sociedad mercantilista en que se ha transformado los Estados Unidos.

El segundo ciclo de la dramaturgia norteamericana comienza en 1945 después de la II Guerra Mundial y la consolidación del imperialismo de los Estados Unidos, un imperio con tierras en Puerto Rico, en Filipinas, etc. En 1915 nace Arthur Miller, que acaba de recibir el premio Príncipe de Asturias y en 1949 obtiene el mayor éxito de su carrera con “La muerte de agente viajero” y volvemos a lo mismo, la muerte es tragedia y un agente viajero es movilidad y también el sueño, porque Willy Loman sueña con la idea que siendo agente viajero va a enriquecerse, el esquema es muy parecido de “La muerte de un agente viajero” a el de “El viaje de un largo día…” de O’Neill que les acabo de comentar. En 1968 él estrena “El precio”, que si aun no la han visto aquí tienen la escenografía y pueden venir mañana y yo vendré también. A mi me encanta “El Precio” es una obra también con dos hermanos antagónicos, un abogado y un policía, pero hay un tercer personaje un viejo, la acotación que pone Miller en la obra, es maravilla porque dice: …”entra Gregorio Salomón, en resumen, un fenómeno. Un hombre de casi 90 años pero que todavía tiene la espalda erguida y no ha perdido el aire de solidez”…. Miller continúa detallando su vestuario y su comportamiento, pero hay un parlamento de Salomón que resume todo esto que hemos estado hablando. Salomón dice en un momento dado: …¿cuál es hoy en día la palabra clave? reemplazable. Cuanto más puede tirarse algo más hermoso es. El auto, los muebles, los hijos… todo tiene que ser reemplazable, porque ¿saben una cosa? hoy en día lo principal es salir de compras. Hace años una persona si se sentía desdichada no sabía que hacer consigo mismo, iba a la iglesia, iniciaba una revolución, algo. Hoy si se siente desdichado, no ve solución ninguna, ¿cuál es la salvación? salir de compras.

Quise incluir un regalito para “El Precio” un cuento que se llama The performance (La actuación) de Arthur Miller y que demuestra como este dramaturgo de 88 años escribe estos cuentos con una lucidez y un sentido de la realidad de lo grotesco y lo humorístico. Miller a sus 88 años sigue escribiendo como yo les digo y el cuento que les voy a relatar en compañía de alguien comienza en la década de los 40 a 2 años del final de la II Guerra Mundial en un cafetería de Nueva York ubicada en el lado oeste de la ciudad donde viven todos los judíos y donde se han dado cita el narrador Miller i Harold May, un rubio de ojos azules y nariz chata como de 35 años que es bailarín de tap dance…. May está dispuesto a contarle a Miller lo que le sucedió a medidos de los años 30 cuando estaba cumpliendo una gira por varias ciudades de Europa Oriental por si le interesase para escribirlo.

Carles Canut: No es que entonces fuese estrella, sino que, por el contrario, aceptó lo de la gira al no lograr contratos sucesivos en el área de Nueva York. Era simplemente otro bailarín del montón, desempleado como tantos otros en los años de la depresión económica, y por eso se fue con su pequeña compañía tres otros bailarines y una bailarina, a probar suerte en lugares como Budapest, Bucharest, Atenas o los que saliesen. Mal no les iba.

Una noche en Budapest, después de la función, se presenta en su camerino un elegante diplomático alemán quien en correcto inglés, le informa que ha sido autorizado por su gobierno para invitarlo a bailar en Berlín en el club más elegante y por una sola función, a medianoche, pagándole la suma de dos mil dólares que en aquellos años significaba una fortuna. Antes de que May pueda averiguar más de tan extraña invitación, el funcionario le da un billete de quinientos dólares como anticipo y le dice la hora y el andén del tren que al día siguiente por la noche lo llevará con sus colegas a cumplir su actuación.

Por supuesto que el lector ya supone para quien bailarán tap dance los newyorkinos. May triunfa tan espléndidamente que Hitler antes de retirarse, le estrecha y le aprieta la mano, evidentemente muy emocionado. Luego, en el camerino, el funcionario le explica el propósito de tan insólita función: “Herr Hitler quiere proponerle que desea crear una escuela aquí en Berlín para enseñar al pueblo alemán a bailar tap. Usted sería su director. Esta escuela, tal como él se la imagina, ofreciendo ejercicios vigorosos y saludables, dentro de una disciplina estricta pero con sencillez, sería excelente para el bienestar de la población. Él se imagina que cientos, miles a lo mejor, de alemanes podrían bailar juntos al mismo tiempo, en salones o estadios por todas las partes del país. Sería emocionante y fortalecería la unidad del pueblo alemán al mismo tiempo que elevaría sus niveles de salud.

Hay un solo problema para poder hacer realidad este paraíso: Harold May es judío. Ni Hitler ni el funcionario lo sospechan y es por eso que lo envían a hacerse el acostumbrado examen de “certificación racial” al que todo funcionario tenía que someterse. Esta parte del cuento provoca hilaridad mezclada con terror y sin embargo, el Profesor Ziegler después de medirle y registrarle todo el cuerpo, incluyendo el pene circunciso que considera de mínimo tamaño confirma que May es ario. Aterrados tanto él como los otros bailarines de pensar que eventualmente descubrirán su verdadera identidad, deciden escaparse a París, bajo la excusa de que la madre de May se está muriendo allá. En la estación de tren, aparece el funcionario para detenerlos de abordar el vagón, pero es entonces cuando May le dice simplemente: “Yo soy judío”. Lo único que le contesta y le repite varias veces el funcionario, mostrando la más pálida perplejidad en su semblante y extendiéndole una mano que el bailarín no estrecha, es: “How do you do?, “How do you do?, “How do you do?.

Cuando el narrador le pregunta a May que diablos quiso decir el alemán, tampoco él jamás ha logrado entender. “Ni idea”, le dice, “por eso quería contárselo. A lo mejor, usted lo escribe y yo lo entiendo”. Se despide y se va. Concluye el narrador: “Nunca más lo volví a ver, pero su cuento me ha dado vueltas cien veces desde hace cincuenta años y nunca me decidí a escribirlo. Quizás preferí pensar en cosas más positivas y optimistas.

The performance confirma el brillante talento de Miller y su existencial insistencia en tener clara su propia moral. Un moralista nato es aquel que cree intuir la verdad, y quiere convencer a los demás de ella. Así ha sido y será Miller, por los siglos de los siglos, dor vador.

Isaac Chocron: Simultáneamente con Miller porque la época gloriosa de la dramaturgia incluye por supuesto a Tennessee Williams me gustaría citar lo que dice Tom, en el “Zoológico de Cristal” de 1945, que demuestra el sueño versus la tragedia: TOM: tengo trucos en los bolsillos – y cosas bajo la manga- pero soy todo lo contrario del prestigitador común. Este, les brinda a ustedes una linda ilusión con apariencias de verdad. Yo les doy la verdad con las gratas apariencias de la ilusión.

En 1947 en su obra maestra que todos conocemos “Un tranvía llamado deseo” la movilidad es el sueño y el deseo la tragedia. Blanche du bois: la protagonista más inmortal con que cuenta el teatro norteamericano nos dice: “Quienquiera que usted sea, yo siempre he dependido de la bondad de los extraños”

Otra obras maestras de Williams son:
La gata sobre el tejado de zinc caliente
La rosa tatuada
Verano y humo
El dulce pájaro de la juventud
La noche de la iguana

Todos los personajes de Williams han sido denominados por la crítica como “fugitivos”, mujeres por lo general, homosexuales por lo general que mezclan el sexo y lo antagonizan con la muerte.

En tercer lugar y antes de pasar a los dramaturgos más jóvenes, tenemos a Edward Albee que nació en 1928 y todavía está escribiendo y trabajando. De él me gustaría leer una pequeña cita de su primera obra titulada “Historia del Zoológico” de 1960.

Jerry: Traté de amarlo y luego traté de matarlo y fracasé en ambas cosas” - “El perro y yo hemos llegado a un compromiso; más bien a un arreglo. Ni amamos ni nos herimos porque no tratamos de aproximarnos el uno al otro. ¿Y fue tratar de darle de comer al perro un acto de amor? ¿Y fue quizás su tentativa de morderme NO un acto de amor? ¿Si tanto podemos malentender, entonces por qué hemos inventado la palabra ‘amor’ en primer lugar?.

Por supuesto la gran obra de Albee, es “¿Quién le teme a Virginia Wolf?” del 62 y una que a mi me gusta bastante y que se las recomiendo del 63 es “La balada del café triste” basada en la novela de Carson McCullers.

Entre los nuevos dramaturgos, voy a nombrarlos muy brevemente, está Sam Shepard, el también actor de cine con su lei motiv: la violencia física como fuente de coraje; David Rabe que tomó la guerra de Vietnam como tema principal; Lanford Wilson un poco parecido a Williams en el tema de la desintegración de la burguesía y el último y super éxito en estos momentos que es Tony Kushner el más laureado de todos por su pieza en dos partes: Angels in America, subtitulada: “Una fantasía gay sobre temas nacionales”. La primera parte titulada: “El milenio de acerca”, nos presenta judíos, mormones gays, todos pululando alrededor de ese flagelo, esa peste que se llama SIDA, incluso uno de los protagonistas es Roy Cohn el famoso abogado enfermo de SIDA en la obra, y que intenta convencer a todo el mundo que está enfermo de cáncer siguiendo su tónica de engaños y mentiras. La segunda parte se titula “Perestroika”, y denuncia la situación altamente detestada, el republicanismo. En realidad Kushner es un provocador.

Y por último, y lo puse de último porque a veces los últimos son los primeros, está la comedia musical. Porque a pesar de los temas trágicos imperantes en toda la nueva dramaturgia norteamericana, sigue vigente la glorificación del sueño a través de la comedia musical. La obra maestra de todos los tiempos es Gypsy que se estrenó en 1959 protagonizada por Ethel Merman, de quien decían que no tenía una voz sino que era una trompeta que había bajado a la tierra. Ethel Merman hizo toda su carrera musical en un época en la que no había micrófonos. En estos momentos la obra está triunfando en Broadway con Bernadette Peters en el papel de Rose. Volvemos al mismo esquema de obras como “Más allá del horizonte”, es decir, es la historia de una madre que quiere que sus dos hijas trabajen con éxito en el vodevil. Pero resulta que la que está teniendo mucho éxito se escapa con un novio y queda la otra hermana que es fea y casi nunca hacía nada bien pero que se convierte en Gipsy Rose, la reina del estriptis. Rose, la madre que quiere un sueño para cada una de sus hijas también quiere uno para ella. La música de Jules Stine y las letras de Stephen Sondheim los nuevos genios de la comedia musical americana. Hay dos de las canciones que muestran la travesía del sueño americano hacia su tragedia, siempre guardando la esperanza de que ese sueño vuelva a ser realidad algún día.

La primera canción de esas dos se llama Some people (Algunos) y dice:

Algunos pueden emocionarse
tejiendo jerseys y estando tranquilos;
eso les sirve a algunos
que no se sienten vivos.

Algunos se enorgullecen
viviendo en un salón;
eso es perfecto para aquellos
que tengan ciento cinco años.

Pero yo
al menos probaré.
Cuando pienso en todos los lugares que debo ver,
todos los teatros donde debo actuar,
todas las cosas que quiero ser,
Anda, papá, ¿qué me dices?.

Algunos pueden contentarse
jugando al bingo y pagando alquiler;
eso es divino para algunos,
algunos que se aburren,
pero esos algunos no soy yo.

Tuve un sueño, un sueño maravilloso, papá.
Así que adiós al pastel de moras,
¡Oye, Los Angeles, allá te voy!

Algunos se sientan en sus traseros,
tienen el sueño, pero no el empuje.

Eso es vivir para algunos,
para algunos aburridos, supongo.
Bien; que se queden y se pudran,
que lo que es esta Rosa se va.

(Audición canción Some people)

Y finalmente, la canción que se ha convertido en el himno del sueño americano: Everything is coming up roses, (A todo le brotan rosas)

Yo tuve un sueño, un sueño sobre ti, nena,
y se va a dar, nena.
Creen que no servimos, pero, nena,
serás divina, serás grande,
tendrás al mundo entero en bandeja,
aquí mismo, ahora mismo,
¡Mi amor, a todo le brotan rosas!
Apártense, abran paso,
nada tienes que hacer sino sentirte cómoda,
tira un beso, haz una reverencia.
¡Mi amor, a todo le brotan rosas!
Ahora es tu turno,
que el mundo se levante y vea,
dale vueltas y eso será sólo el principio.
Arriba el telón, enciendan las luces,
tu límite es lo más alto,
serás divina, serás grande.
Ya lo sé ya verás.
La estrella sortaria aparecerá.
¡Mi amor, a todo le brotan rosas!
Para ti y para mí.
Tú si puedes, sólo necesitas una ayuda.
Nosotras sí podemos, mamá se encargará.
Arriba el telón, enciendan las luces,
tu límite es lo más alto,
Yo lo sé, ya verás,
Ahí está el tercer timbre, sígueme
y nada nos detendrá hasta triunfar.
¡Mi amor, a todo le brotan rosas y margaritas!
¡A todo le brotan soles y San Nicolases!
¡Todo será luces y chupetas!
¡A todo le brotan rosas para mí y para tí!

(Audición Everything is coming up roses)
Aplausos


Gracias a todos por su asistencia y buenas noches.
Teatre Romea. 20 d'octubre de 2003